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4 de diciembre de 2015

Epílogo

 
Mi alarma sonó a las siete, pero me levanté hasta las nueve porque es viernes y porque en dos días es otra vez mi cumpleaños.

Me bañé con calma, me vestí con cuidado, salí sin prisa y caminé despacio al Metrobús, mientras pensaba en todo lo que me ha pasado desde que cumplí 30, hace ya casi un año.

Pensando así, en el pasado, me acordé de este blog y pensé en que, a diferencia de tantos, el pobrecito nunca tuvo un entierro, un adios, un último texto. Los primeros años desde que me fui pensaba en volver algún día; los siguientes pensaba que no merezco cosas lindas en la vida, como escribir; los últimos solo lo olvidé, excepto por las veces que alguien quiere conocerme mejor y lo mando a leer el diario público y extravagante de mis primeros años de vida independiente.

"Qué interesante - pensé, sin las comillas - sería cerrarlo por fin". No es que siga vivo - la escena colapsó a tal grado que nuestra Queen Bee escribe para el diario más corrupto del país (ok, ni que estuviera mal, además todos son corruptos; pero necesito drama y no lo hay de verdad, pero pues you really think someone would do that, just go on the Internet and tell lies) - sino que, fiel a su nombre, es un muerto viviente, un fantasma en las Interwebs, un niño abandonado por su autor, una colección de pensamientos que nunca tuvieron un cierre, un final.

Y entonces heme aquí, en el epílogo, a dos días de cumplir 31, por ninguna razón en especial más allá de las ganas de contar mi vida, de escribir, de enlazar textos a otros textos a otros textos, de llamar la atención.

Bloguero viéndose a sí mismo, circa 2009

"El blog merece un final", pensé, entonces, en la mañana. No tiene que ser bueno, no tiene que ser popular, no tiene ni siquiera que estar bien escrito - ¿quién queda para leerlo? -, pero quisiera que fuera intenso, emocionante, sincero y digno de cerrar los últimos diez años de mi vida. Una súper producción, el post de posts, el texto de textos, la guía definitiva para cumplir 31 años sin lágrimas, nostalgia o anhelos de un pasado extinto.

Contaría en ese texto cuánto he amado estos años, qué tan feliz he sido y cuánto he llorado, describiría algunos viajes y ciertas mañanas con tanto detalle que te sentirías ahí y me sentiría ahí de vuelta yo también, exploraría los recovecos del amor y la decadencia, escribiría sesudas reflexiones sobre la imposibilidad de amar para luego refutarlas con textos graciosos sobre los amores imposibles y apasionados...

Yo, ligando

Pero no va a salirme. Y está bien. No voy a poder porque soy otra persona y porque todo lo que hemos sido, aunque lo hayamos sido plenamente, lo fuimos antes. La vida es como el mar, ¿sabías? Si le pides que te traiga algo, te lo trae pero luego te lo quita, y a veces te lo trae de vuelta pero te lo vuelve a quitar; siento la vida como un fluir constante, como algo que va y viene pero no se detendría aunque quisieras amarrarla con todas tus fuerzas.

Vendrán otros textos, otros blogs con otro diseño, otro estilo y otros temas, pero no volverá El Vampiro Tropical del Futuro. Si algún alma se aparece por aquí alguna vez, le encargo cuidar al gatito que sigue viviendo en la esquina superior izquierda; es una ficción pero tiene sentimientos y merece atención, amor y apapachos.

****


TODO ESTÁ CONECTADO HERMANOS

El Internet es infinito y quizá sea eterno, como la Creación - que no el universo, que es finito y va a morirse - así que termino dándote las gracias a ti, el lector misterioso que llegó por alguna razón que no puedo adivinar.

Gracias por pasear aquí y gracias por leer algo de lo que puse. Espero que te haya dejado algún sentir, espero que no sea un sentir desagradable, y quiero decirte que no te conozco, que no me conoces, pero si te da por visitar lugares extraños en la Internet tenemos cosas en común y nos toca seguir escribiendo textos, editando imágenes, alimentando un monstruo efímero pero bellísimo porque lo armamos con nuestras vidas, con nuestros sentimientos y con nuestro tiempo, todo a cambio de nada más que el gusto de haberlo hecho.

Porque se dice que estos textos son inútiles, pero inútil es hasta la vida humana más ilustre en la amplia rueda de los tiempos y, a fin de cuentas, un día todo podría volver a donde estaba, en otro universo, en otro planeta, en otra vida. Yo creo que todo regresa, que el tiempo da vueltas, que esto lo hemos vivido ya una vez y volveremos a vivirlo en otra, que cuando tomas en cuenta el número infinito de universos, es perfectamente razonable suponer que la sucesión imposible de partículas que te trajo al momento en que lees estas líneas, que yo escribí, se repita.

Existe, en algún cosmos, un planeta donde hay vampiros; entre ellos algunos tocan música; entre ellos alguno toca temas tropicales. Y si dijeras que no, si te cerraras a esa verdad plena, te contestaría que eres solo polvo de estrellas configurado para amar, desarrollar delirios de grandeza y tener un desproporcionado sentido de la importancia. ¿Cómo sabes que no vamos a volver? ¿Cómo sabes lo que hay en los demás universos? ¿Qué tanto sabes, realmente?

Y así, por última vez, el autor usa su cierre favorito, el circular.  

11 de febrero de 2011

***

Cada que entro a escribir FIN entre tres asterisquitos me da no sé qué tranquilidad el azul del encabezado y se me quitan. Después digo, con gran decisión y frente a un espejo de mentiras, que Hoy, Hoy, Hoy (brrrr) será el día que volveré a dedicarle tiempo al blog.

Se morían por saberlo.

17 de enero de 2011

...pero todo son bits y datos y cosas amontonadas que no comprenderías ni con quince cursos de ingeniería. Así que, piensas, todos tienen razón menos los optimistas. Antes la gente seguía el curso del río para ir a morir en alguna cumbre, cuando ya era demasiado tarde para regresar pero muy en el invierno para encontrar comida. La diferencia es que ahora pasarían décadas antes de que te dieras cuenta de que no hay nada río arriba.

Así que, por si acaso, te unes a los pesimistas y sales a tomar el sol. No vaya a ser que cuando todo colapse no sepas encontrar a nadie sin la memoria del celular.

19 de octubre de 2010

...eh kills aleins...

No sé cómo empieza el sueño, pero de repente estoy intentando escapar de algo que sólo pueden ser zombies. Pero todo es como un videojuego, así que si intento salvar a un niño (¿o niña?) del otro lado de una pared de ladrillos grises pero me caigo, vuelvo a empezar. Me quedé atorado en un loop muy molesto, que se hubiera convertido en pesadilla si no hubiera aparecido de repente un rifle de francotirador con ocho balas (luego aparecieron más, así que en vez de salvar al niño me dediqué un rato a recoger municiones, uno nunca sabe con los zombies), aunque al parecer dispararles no fue buena idea porque de repente estaba escapando de ellos.

Todo hubiera acabado muy mal si no hubieran aparecido de repente unas naves extraterrestres con plataformas y ametralladoras en los lados. No sé a dónde se fueron los extraterrestres pero yo estaba muy contento masacrando a los zombies, que para entonces ya se habían convertido en monstruos de película de terror; yo sabía que daban muchísimo miedo pero me sentía seguro en mi ovni morado: desde el cielo, todos los zombies te la pelan.

Luego estoy de vuelta en el principio, sólo que descubro que había otra ruta: en vez de brincar las paredes puedo bajar por una escalera negra y recoger al niño. Los zombies, que para entonces ya se sentían como extraterrestres, nos persiguen.

Ya no sé qué pasó después, pero el sueño prueba:

a) Que ando tan impresionable que la sola mención de la idea de apocalipsis-zombie- extraterrestre me hizo soñar cosas raras.

b) Que "veo mucha tele".

c) ¿Quién es Steven Spielberg? NADIE.

Me la pasé muy bien. Ahora veamos si le puedo agregar dinosaurios a la producción.

Hell yeah, Jesus!

7 de octubre de 2010

Berenice

Antes, Lilián, de resolver el espinoso asunto de la humillación, tengo que resolver el asunto del primer amor, que me lleva inevitablemte a uno de los temas que jamás ha sido tratado en mi blog ni en mi Twitter, a pesar de ser la base de todo morbo y toda fama internética. Fácil, lo que se dice facilísimo, hubiera sido disertar sobre la decadencia de los protones en el átomo del último elemento de la tabla periódica.

Porque el amor es un tema imposible para alguien que ha cambiado la interacción humana por las lámparas de lava y cuya idea de "noche loca" implica, a últimas fechas, quedarse hasta las cinco de la mañana fumando y jugando Halo: Reach (en tal estado de euforia, la sangre azul de los covenant adquiere tonalidades románticas, y la idea de un planeta cuya luna tiene anillos y está bien grandota y bien bonita y todo para qué si de todos modos nos vamos a morir glasseados como pinchurrientos roles de canela... esteee, sí).

Puedo escribir los versos más tristes esta noche con todas las cosas que nunca hice por siempre estar un paso atrás de las mujeres.

Me acuerdo mucho de Berenice. Le decían "La Muerta" porque tenía la cintura muy delgada y las caderas muy anchas, era muy blanca y tenía unos ojos negros enormes, maquillados al estilo darketo. Tenía el cabello lacio, negro y largo. Era delgada y tenía una voz dulce y rasposa, como de actriz porno vacacionando en Zihuatanejo. Y usaba los pantalones pegadísimos y medio caídos, y las playeras cortas para siempre enseñar el ombligo.

Me saludó un día que iba caminando a mi casa. Recuerdo perfectamente que me dijo algo como "hola" para preguntarme cómo me llamaba. No supe qué hacer y después de presentarme me fui a mi casa, pero desde entonces ya no caminaba por el fraccionamiento sin buscarla. Me desviaba para dar con ella, y eventualmente la volví a encontrar.

Nunca sabía que decirle, pero era bella y me gustaba mucho acompañarla.

Pero La Muerta fumaba mota. Sólo la acompañé una vez atrás de las canchas, con los demás mariguanos. Estaba muy oscuro y sólo se escuchaba como encendían el churro, lo inhalaban y lo exhalaban. A esa edad me pareció una escena terrible; me espantó muchísimo juntarme con la gente mala (sí, sí, la putísima, jodidísima, hija de su rechingada madre ironía de mierda. Me hace sentirme la víctima más patética de la guerra contra las drogas). Desde entonces me preocupó muchísimo juntarme con ella, y las cosas cambiaron porque empecé a evitarla. Pero esa no es la humillación fundacional, porque estaba tan bonita que supongo que de alguna adolescente manera quería rescatarla del vicio.

Mi humillación siempre ha sido interna y silenciosa. No tengo momentos de comedia romántica, en que me vacio una bolsa de estiércol en la cabeza, todas ríen y me voy llorando a mi casa; pero la vida me levanta y me quedo con la capitana del equipo de porristas. Resulta que Berenice, además de ser la mujer más guapa de la colonia, era la mujer más fácil de la colonia. Pero yo nunca comprobé los rumores, porque el día que me dijo que no llevaba ropa interior y necesitaba que le prestara mi cinturón... pues le presté mi cinturón, paseamos por las zonas más solas y oscuras del fraccionamiento y la dejé en la puerta de su casa.

No saber qué hacer me hizo sentir tan mal que dejé de buscarla en mis paseos por el fraccionamiento. Así que ya no la vi. Ni siquiera para recuperar mi cinturón, yendo a su casa, que sabía exactamente cuál era.

Varios años después me la encontré en el camión rumbo a la prepa. Igualita. La cara un poco más demacrada, pero hasta se vestía igual. La vi desde el momento en que se subió hasta el momento en que se bajó, y estaba seguro de que me recordaba y podía ir a saludarla. Hubiera sido muy fácil no ir un día a la escuela para seguirla a donde fuera, ahora que eramos más grandes y nuestros paseos podían llevarnos mucho más allá del fraccionamiento.

El momento más humillante frente a mi primer amor fue cuando se bajó del camión, viéndome de reojo, y no hice nada.

Nunca la volví a ver y estoy seguro de que eso afectó mi autoestima para siempre, porque esa misma escena me ha perseguido desde entonces, repitiéndose de cierta manera con todas las mujeres que me han gustado; tantas veces que ya es imposible que no sea yo quien lo provoque.

Esa es, Lilián, la vergüenza más grande cometida frente a mi primer amor, y su triste repercusión en mi muy triste autoestima. Nada me avergonzó más que no levantarme a saludar a Berenice porque la gente esperaba de mí que fuera el mejor de la clase y el ejemplo para todos y el chico más inteligente de la prepa. Pero, sobre todo, porque tenía miedo de no saber qué hacer otra vez.

Y por cosas como esta tenía yo un blog anónimo que se perdió, y por cosas como esta quizá no vuelva a pedir tema por Twitter*. Tanta sinceridad, dicen, debería de estar prohibida.

*Nocierto. Sí lo vuelvo a hacer. Tengo que hacer el drama porque me avergüenza, también, tanta sinceridad en este blog de relatos estrafalarios.

11 de septiembre de 2010

Más vueltas

Dejé los tenis mojados secándose adentro del cuarto y cuando entré apestaba tanto que se sentía el sabor. Pero en ese momento no sabía de dónde venía el hedor y olí todo en el cuarto, me tardé un rato en ver que eran los malditos tenis rojos los que olían a pasto mojado. Ahora simplemente escribo, mientras platico con alguien sobre las escoltas de las primarias y cómo los dos estuvimos en una. Era algo muy emocionante, sobre todo en una fantástica ciudad de liberales y comecuras, llena de héroes y esas cosas que te vuelven amante de las historias y los que las cuentan. Tan 1984 y tan lindo. Luego hablamos de que por qué tan a la defensiva, pero eso no sigue en este post.

Sigue, por ejemplo, que tengo mucho frío y busco desesperadamente boletos para los Pixies. No me sé sus nombres y me vale madres de qué ciudad sean, pero me gusta mucho su música. Siempre la escucho. Últimamente no, pero para ya no chotearlos más. Me importan muchísimo. Así que si tienen un revendedor, pues rólenlo.

La idea del tren de pensamiento está mal, a menos que sea un tren de esos hipotéticos, onda experimento mental de Einstein; el tren que va a muchas galaxias al mismo tiempo para probar hipótesis loquísimas: somos puré atrapado entre los pliegues de un universo de hipopótamos. El punto es que no es un tren de pensamiento sino un internet de pensamiento, la esa red que va y viene cada vez a más lugares, todos al mismo tiempo, con lo mejor y lo peor de nostros en una orgía anárquica. Un internet de pensamiento, entonces.

Voy por choco krispis. ¿Cómo le hace uno para que choko krispis le pague por decir que va por choko crispis? Lástima que van a saber medio mal, qué con toda la peste del cuarto.

Me gusta, siempre, ante todo, el círculo. Porque es como la vida: no deja de regresarte su hedor pero te maravilla verla dando vueltas.

Goeeeeei.

1 de septiembre de 2010

Aegri insomnia

Me gustaría, a veces, que me diagnosticaran una enfermedad mental grave. Lo ideal sería una que haya crecido conmigo. Perdería automáticamente toda responsabilidad futura o retroactiva. Libertad por decreto del psiquiatra. Fiesta en mi casa, ahora.

Una parte de mí, que nunca regresó de ningún lado, siente que la vida no vale la pena si no se puede ver el mar todos los días. La parte que odia los horarios, el café de oficina, el metrobús, internet, a la gente, siente que todo está mal. Todos estamos mal y es muy obvio, pero es tan cliché que nadie lo dice. Nadie quiere sentirse mal dándose cuenta de que no hay salida y bla bla bla. Si es cliché, a lo mejor es porque todos lo saben.

Supongo que es idiota pensar en esas cosas (y lo es, como lo sería escribir de ellas cuando hay tantas playas y mujeres esperando un autor aburrido) y luego pienso que mañana o pasado o después todo tendrá sentido de la manera "te vas a reír de esto"; pero sin dejar de repetir todo el tiempo que no puede ser tan fácil, nada es tan fácil como irse a vivir a una isla vendiendo artesanías y ácidos, como si la gente civilizada no necesitara computadoras y pokemones.

¿O sí es tan fácil? Diooos, necesito dormir más.

21 de julio de 2010

Ah, el estío, con su belleza, con su humedad, con su pinche, pinche tráfico

Iba a escribir algo, pero estuve tres horas atrapado en el tradicional tráfico veraniego(tránsito ya fue, sobre todo porque no inspira el terror religioso de tráfico (¡UUUH!)). Sería una anécdota interesante pero requiere mucho trabajo: me dijeron "ven a Polanco" y fui, y llegué, y no había nadie, y tuve que regresarme por el mismo tráfico por el que llegue.

Al contrario de mejores épocas, en verano los coches van y vienen en el mismo volúmen por los dos lados de periférico. Ya no es como cuando si te toca tráfico para arriba no te toca para abajo, ahora es parejo como la lluvia.

Pero valió la pena porque mientras estaba atrapado entre los autos y las ya muy horribles estaciones de radio (¿no se supone que tendría que ser más música y menos plática sobre las vidas de sus gatitos?) tuve tiempo para pensar en un descubrimiento que también tiene que ver con los coches. Los estacionamientos de la asquerosa Ciudad de México rompen al menos una ley económica. Podría pensarse que en estacionamientos de tres pisos, donde es más rápido bajar o subir al siguiente que dar tres vueltas en el piso al que se llega desde la calle hasta que se libere un lugar, y donde siempre están vacíos el segundo y tercer nivel, la gente se dirigiría más pronto a los segundos y terceros pisos. ¿Por qué dar cinco vueltas en el primero si sólo hay que bajar al segundo? Parece ser que la gente no sigue la elección más racional sino que insiste e insiste en atascar el primer piso, aunque se tarde diez minutos en dar con un lugar.

Alguien con más tiempo puede hacer sesudas reflexiones sobre el carácter nacional y su relación con el estancamiento económico, político y social. Yo sólo presumo la prueba científica de que los automovilistas de la ciudad son completamente irracionales.

22 de junio de 2010

Si hubiera parque...

Casi a la hora de la comida, salí del despacho de mi abuelo con la mochila azul que todavía dice "T.Q.M. Pedro Luis", el espantoso uniforme azul del Carlos Gracida y unos tenis grises manchados de Coca Cola. El camión costaba $1.40 (los choferes, por supuesto, nunca traían cambio para que el camión costara $1.50) y pasaba todo el tiempo en Crespo, pero cada 20 minutos en Independencia. Meditabundo y desveladísimo, fui a Independencia.
Junto a la gasolinería vi un puesto vendiendo playeras de México. No pude soportarlo.

En ese entonces las cosas me importaban de verdad; en ese entonces México le ganó a mi equipo favorito de Francia 98, en ese entonces vi la victoria contra Ecuador junto a la única mujer perfectamente bella que he conocido, en ese entonces Italia le sacó un empate a México en la preparatoria donde las mujeres colgaban mantas con mi nombre. En ese preciso momento, viendo la playera de México en remate, me prometí que nunca, jamás, volvería a creer en algo tan estúpido como la selección mexicana. "Los imbéciles como yo, tan tristes como si alguien se les hubiera vuelto a morir".

De todo lo que llevaba ese día, me queda la mochila azul. Nunca la tiré porque, con corrector, alguien me quería mucho. La mochila se había vuelto un símbolo de que no vale la pena emocionarse por nada y la mejor vida está rodeada por videojuegos, computadoras y libros; lo más lejos que se pueda de las mujeres que cuelgan mantas con tu nombre sólo para acercarse a tu mejor amigo.

La vida plena de paz no incluye al futbol. Por eso, cuando 8 años después me harté de mi vida sin sobresaltos, quise que regresara el futbol. La pequeña posibilidad de que México haga algo grande justifica el riesgo de volver a decepcionarme, me repetí hasta crear una fe artificial y desesperada. Fui a todos los juegos en el Azteca, me aprendí los nombres de los jugadores, me puse la verde.

Hoy, contra Uruguay, México perdió con Estados Unidos. Ahora sé que el domingo se va del mundial, con la certeza de que la mujer más guapa de la fiesta nunca me haría caso.

Presiento un nuevo aprendizaje en todo esto, pero estoy muy confundido para comprenderlo.

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Sigo pensando que los narcos amenazando al Messi son una opción viable; banda: Nortec Collective - Akai 47
via FoxyTunes

5 de junio de 2010

Gratis con moderado riesgo de violación

Im-pro-vi-sa-ción. Es más o menos sencillo, se dice lo que se piensa y se pone en letras y todo es inesperado y novedoso. Es como ver fluir una mente. Las mentes, por cierto, no son como texto sino como hipertexto: ¿lo has pensado? Porque una idea lleva a cientos de ideas distintas, todas conectadas; es posible regresar indefinidamente hacia momentos maravillosamente privados y olvidados.

Recuerdo, por ejemplo, que la primera lámpara que tuve no sirvió para nada. Parpadeaba; en vez de mejorar la lectura la hacía imposible. Los parpadeos, sin embargo, eran poco junto a la luz estroboscópica de los raves en Oaxaca. Grandes raves, en Oaxaca. Se llenaban con gente de todas las escuelas, y por todas las escuelas quiero enumerar a la multitud de tipos raros que hay en Oaxaca (que por eso es, como, bien onda, está en México y todas partes al mismo tiempo): había estudiantes de arte cumpliendo el estereotipo, estudiantes de español hablandou como así de dame drougas amigou, señores pedófilos que le daban alcohol y recetas médicas (era dentista; los valientes aprendieron a sacarle suficientes cervezas gratis, aunque respetando siempre La Regla: no más de tres, jamás) a adolescentes que escucharon demasiadas veces Special K, gente común y corriente parpadeando entre la música. Estabas en una película, a velocidad reducida. La vida a 12 fps. Artificial y bello, como nuestros tiempos.
Las luces también parpadean en la playa. Mientras suena el mar. Eventualmente, todos mis recuerdos acaban en el mar. Tengo más recuerdos felices junto al mar que junto a todas las mujeres que he conocido. Quizá cuando sea más viejo cambie la proporción, pero por lo pronto pienso en olas y se me va.

Recuerdo, con muchísimo esfuerzo, la primera vez que fui al mar. Había playas, sándwiches de jamón con mostaza y mayonesa; extraños. Había un río con ajolotes. Alguna otra ocasión, en algún lugar de Oaxaca donde se cultivan mangos, hay un río igual. Cientos de ajolotes escurriéndose entre mis pies. Enterré a algunos en la arena, porque los niños son crueles con la naturaleza. Por eso crecen para convertirse en hippies abraza árboles que van al Starbucks de Tamaulipas. (Al que, oh pinche ironía de la vida, ahora voy todo el tiempo. Envídienme, necesito atención).

Pero los ajolotes en la arena. Muriendo lentamente mientras los miro con la curiosidad insensible de un científico taxidermista. Me siento mal porque creo que me sentía bien. Remordimiento. Todo da vueltas sobre el remordimiento. En este momento las memorias se vuelven tan personales que hay que terminarse otra cerveza. Repita hasta el cansancio, asómese al fondo de adentro. Improvise con pasión. Rinse, repeat, y así.

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Esta, por cierto, es la canción que sonó "mi primera vez". Me pone sentimental como colegiala del San Felipe, tú: VNV Nation - Dark Angel (Gabriel)
via FoxyTunes

19 de diciembre de 2009

Vuelta

- No, no es que no quiera volver, es que después de tanto tiempo y tan poca producción es muy difícil. ¿Con qué cara?.

- Me gusta como se te ven las cursivas cuando hablas. Es tan... gramático.

- Pensé que regresaría sin más, como si no hubiera pasado nada. El conocido de unas conocidas tiene un abuelo que fue por cigarros a la tienda un miércoles y regresó un lunes 35 años después. Entró a la casa, se sentó frente a la tele y, como siempre, se fumó tres cigarros durante la telenovela de las seis. La abuela le sirvió la cena a las siete y nunca se volvió a hablar del asunto. Pero ahora me da como nervios.

- ¿Y por qué no lo haces?

- Sería medio ridículo. Y no sabemos qué pasó después, a lo mejor cinco años más tarde al abuelito le aderezaron el guisado con arsénico.

- O no.

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Now playing: Pixies - Ana
via FoxyTunes

5 de agosto de 2009

¡Cerveza prehistórica!

Leo por acá que en el norte de California un científico loco y un chairo del chupe producen cerveza fermentada con levadura extraíada, a la Jurassic Park, de ámbar de 45 millones de años. Muero por una.

Nada me hace más feliz que los objetos simples, inútiles y curiosos. Soy orgulloso poseedor de una geoda, un cactus huichol con coloritos viajosos, un insecto de cuerda que saca chispas cuando camina y puede subir y bajar obstáculos, una fascinante lámpara de lava, un ídolo maorí que presidió la matanza de moas en Aotearoa, un libro antiguo llamado "Methods for weed control" que transformaré en stash secreto cuando tenga tiempo, un calcetín verde para guardar el ipod, guías turísticas de lugares a los que todavía no voy (se leen mejor que la literatura de viajes; de niño mi abuelo me regalaba las revistas de Mexicana, los VTP traían fotos de lugares alucinantes - que, por cierto, acabé por conocer. Por eso a ratos la vida me parece tan aburrida), un inerte cuarzo, una caja de aretes donde creció una amatista, un diente de tiburón, (posiblemente extraído del brazo de un explorador submarino), dos amonitas con certificado de autenticidad, muchos euros diferentes, una playera que no me queda de "San Cauhtemoc Blanco, de jugadas divinas, llévanos al mundial, con una cuauhtemiña", y tantos mapas, guías, boletos de metro, tarjetas telefónicas, basura y legos que se pudrirán antes de que me tome el tiempo de clasificarlos.

Si viviera en el siglo XIX y pudiera escoger dónde y cómo nacer, elegiría ser monarca déspota de algún país asiático - tráiganme a esa jovencita y córtenle la cabeza a ese tipo, por feo. Y de cenar quiero pizza. Y si no saben qué es eso y no la consiguen, sus esposas perderán la cabeza. Pero si esa posición ya estuviera tomada, me conformaría con ser explorador inglés, de esos que hábilmente cambiaban armas y opio por esculturas de oro antiquísimas, piezas del partenón, esculturas milenarias y control irrestricto sobre los nativos ignorantes.

Hablando un poco en serio, creo (nótese el creo antes de que lleguen a reclamar mi desconocimiento de la obra de, omm, Bulmaro Reyes Coria, expertísimo en viajeros ingleses) que son esos turistas gandallas los que inventaron el aprecio por las culturas extranjeras. Cien años después, países de todo el mundo le reclaman al British Museum cosas como "pinches ingleses, devuélvanos las vestimentas ancestrales del Rey Butaramunda III". La respuesta de los ingleses, gandalla pero cierta es: "me las cambiaste por un juego de tenedores y treinta bárriles de pólvora y AHORA RESULTA que siempre no. Si no lo apreciaste cuando lo tenías, ya valiste. JA." (Lo cual tampoco es completamente cierto, los griegos dicen que las piezas del Partenón se las robó Lord No Sé Quién Elgin. El British Museum, con humor de Monty Python, les responde que si se ponen muy técnicos Lord No Sé Quién Elgin sí las sacó de Grecia sin permiso... después de levantarlas del suelo de la Acrópolis, donde llevaban mil años acumulando polvo, musgo y el desdén de los nativos. Así que ni madres, las tuvieron mil años y no las quisieron, y ahora resulta).

En conclusión: necesito una cerveza prehistórica o una vieja. Estoy, por mucho, más cerca de conseguir lo primero que lo segundo; pero no pierdo la esperanza.

La palabra del día: nativo. Combínese con déspota para mayor efecto cómico. Combínese con ignorante o incivilizado para irritar conciencias new age (me han reclamado en repetidas ocasiones usar la figura "en el Starbucks de Tamaulipas," que porque yo voy al Starbucks cada que puedo. Pues, duh, por eso sé de lo que hablo. Y yo nunca dije que fuera consecuente ni que tenga valores hippies ni que me importen los nativos ignorantes e incivilizados).

Me duele la panza, soñé que volaba y que si no escribía un post iban a llover donas con chispitas azules. No fuera a ser la de malas.

Ningún Bulmaro Reyes Coria fue lastimado durante la confección de este post. Después de todo, su versión español-latín de la Retórica de Cicerón es la obra más farolísima de mi biblioteca. Todos deberían tener una para impresionar a sus amiguitos del Starbucks de Tamaulipas.

22 de julio de 2009

¿Frescos! Frescos mis calcetines...

Me siento lechuga. Soy el acompañamiento insípido de la milanesa.

Me siento el último vegetal del refrigerador. Algunos brócolis son frescos y hacen felices a las ensaladas, a otros los encuentran ya podridos. Hay que desecharlos, no vayan a hacerle daño a los que los prueben.

¿Alguien, en alguna parte, la que sea, ha pensado en el fondo del cajón de las verduras? Yo las tiro todo el tiempo, siempre se me pudre alguna - no puedo comer en casa todos los días, tengo muchas obligaciones artificiales y una úlcera que agrandar con despechos - pero hoy, desempleado, vanidoso, ególatra, solo, quise darle una mordida al elote que llevaba tres semanas en el refri.

Lo limpié, lo herví y le unté mucha mayonesa.

Ya no importa.

Ahora sólo quiero saber si hubo un momento en que todavía podía salvarse.

Estoy de la verga. Pienso y pienso cómo salir de aquí; se me hace que me tardé demasiado y ya crucé mi umbral de frescura.

Necesito un nuevo comienzo. ¿Dónde los venden?

12 de marzo de 2009

Happy happy joy joy

Tengo ganas de escribir madrugadosamente, con la música en los oídos y las (¡ah!) lucecitas de la ciudad en mi ventana. Llevo todo el día en un (muy) extraño ataque de optimismo. Después de semanas peleándome con el estilo, las comas, los gerundios, los diseñadores gráficos, los impresores y las ennumeraciones estoy a casi nada de terminar de editar una publicación. Es mi culpa, dejé que me atraparan las garras de las notitas automotivadoras y la pintura de Lady Agnew en mi fondo de escritorio. Claro que para darme caché, las citas deben venir de House (Hope is for sissies!), Los Simpson (No lloren por mí...) o Lost (la historia que cuenta Jack sobre los cinco segundos de pánico en el primer episodio ni Mariano (oh, Comunicador entre los Comunicadores) la supera).

¿Hace cuánto no hago escritura automática? Mucho, porque este mi tu blog no es sobre mí sino sobre Luis Frost, animado por el espíritu del vampiro tropical del futuro y la escritura automática tiende a producir blogs del montón: me-indigna-sobremanera-la-pretensión-de-la-gente-en-la-calle. Así que vamos a mi segundo tema preferido, la autorreferencia epistémica (uf! y cero qué ver) sobre El Blog.

Los mixes tienen un espíritu protector (le diré así porque no recuerdo el término no occidental) que se les aparece en viajes místicos al cerro, les indica la dirección de su vida y los hace valer como mil más (¿o era en Alaska y eran los Simpson?). Yo no tengo animal espiritual protector (qué tal que sí pero es un LOLCAT), pero hallé el sentido del Blog en alguna de varias reuniones bloguerilísticas que he tenido últimamente. (Tenía un borrador sobre una muy divertida en que me quedé como diez minutos viendo una estrella bajo los influjos de la mercancía de El Eskato De La Condesa, pero qué tal que quemo a Sánchez Villa y a Rodrigo al contarla).
Y ya.
Estrellas mariguanosas aparte, el último paréntesis me hizo perder el tren. El sentido del Blog es personal e intransferible, como la credencial del IFE (¡puaj!), las bibliotecas (¿Y MIS LIBROS?), los sueños y los cepillos de dientes, así que digamos que una cabra astral de nombre Herbie (Bonus al que me diga de dónde es esa referencia) me dijo entre Venus y Capricornio que el sentido de El Blog es como 42 pero más hipotenúsico.

Pero estoy distrayéndote de tanta cosita brillante que hay fuera de los confines del monitror. Ve, a ser feliz como lombriz.

**La imagen que estaba aquí originalmente fue cambiada a petición de Lilián, que me cae suficientemente bien para que le otorgue poderes limitados sobre mi blog. Para verla, dar click en el lindo gatito.**


O ***. Lilián me hizo quitar toda referencia al contenido de la imagen original. Lilián me debe drogas.***

*apunto en mi Newton: algo está mal con Internet cuando busco "happy" y google me regresa una*** rosada.
Yo sigo aquí, escribiendo hasta que los blogs pasen de moda y los chavos cool sólo tengan hyperpodcast y pornspot y snobspot. ¡wa!

16 de febrero de 2009

A fin de cuentas peores memes he posteado

http://florenciabuscadiego.blogspot.com/

Y ya. Pronto: post. O no.

Update de diez veinte treinta segundos después: es la historia más conmovedora que conozco desde Diez cosas que odio de ti. Ojalá lo encuentre y anden y se quieran y se odien y se quieran de nuevo, todo en una tormentosa semana que los convierta en personas interesantes forever-and-ever-again. Me es imposible imaginar siquiera una parte de la historia que no sea linda y me provoque asquerosa envidia. Pinche Diego, ya aparécete.

9 de febrero de 2009

no soy needy, es glandular

ok, la cosa es que estoy triste con el blog, porque entre que me lo tomo demasiado en serio o no me lo tomo nada en serio y lo ocupo de twitter ya nomás no sé qué hacer con él. tengo en mi agenda ciertas horas asignadas a "hacer un post", ya que el antiguo impulso por escribir ha muerto y yo con él o algo así.
consecuencia de saber que 1) a nadie le importa lo que hago y 2) no es tan interesante que sólo con escribirlo logre que a alguien le importe. puedo escribir el post más interesante esta noche, escribirporejemplolanocheestáestrelladaytiritanazulueslosastrosalolejos pero últimamente todo mundo anda tomándose muy en serio y créanme: citar literatura o filosofía no los hace ver más interesantes, atrae atención innecesario de quién sí sabe al respecto y no tiene más allá de un "pfff, por el amor de dios acaben con su sufrimiento." aunque no funciona igual para hombres que para mujeres. sabio ve chica tonta citando a descartes, sabio le invita café para educarla (chica lo rechazará por insufrible, pero eso ya se sabía y va más allá del control de los pobres que no tienen más que libros en la cabeza); sabia ve chico tonto citando a kieerkegard, sabia lo rechaza por insufrible (espera, ¿ves un patrón aquí?).
es como cuando fui con los hippies de las islas porque Rodrigo me juró que eran a toda madre y nomás les preguntas y te dan de su mágica sustancia pero no es cierto, me ignoraron y me vieron feo y ahora no sé si volverlo a intentar sólo que ahora con voz acá y frases como "qué ondas banda, no sé si acá tengas de la buena, que ando bien erizo" o algo mugroso (jajaja, qué acá suena eso) por el estilo.
conclusión: necesito vieja. o mujer. o novia. o como prefieren que les llame. las llamaré como quieran que las llame. pero no me bloqueen de su teléfono, por el amor de dios.

29 de enero de 2009

Vicisitudes oficinescas

S. dice:
¿Llamarías a entrevista a un chico que se llama Juan Borja pero que sus correos son juanbotana@gmail.com?

LF dice:
JAJAJA, ps obvio no. Que se saque un correo de gente grande, como todos los que ya vendimos nuestra alma al Sistema. :(

J. dice:
¡Por supuesto que sí, se ve que es un tipazo!

18 de enero de 2009

Cuaderno de notas blog, p. 24

Blog, blog, blog, blog. Hipótesis:
1) La vida real es tan poco interesante que poco queda para escribir la entrada.
2) La vida real es tan interesante que no queda tiempo para la entrada.
3) La entrada es tan interesante que la vida real come tacos de canasta.
4) La política autoimpuesta de cero cosas de youtube, aunque buena para la calidad, es mala para la continuidad.
5) Huelga. Me rehúso a escribir hasta que alguien me dé el trabajo de mis sueños y logré escapar de mi horrible, horrible trabajo.
6) Es horrible porque yo lo vuelvo al acusarlo de horribilidad.
7) Las palabras inventadas son malas-para-la-salud.
8) Domingo en la noche y nadie en el messenger. Será que todos siguen crudos. Hurra.
9) ¿Graduación? No, ni que estuviera titulándome. Nota: lanzarse al consejo técnico, ganar, proponer y lograr aprobación de la titulación por blog. Nota de la nota: eso tampoco ayudaría, este blog no titularía a nadie.
10) Ya me quiero ir. Buscando factibilidad de vivir como indocumentado en París.
11) Irse no soluciona nada. Y no hablo francés.
12) Aprender francés.
13) Ser menos aburrido.
14) Catorce.
15) Dieciséis.
17) Hilar ideas, frases, párrafos. Meh. Ni que me estuvieran pagando. Además es domingo.

El domingo es malo para la salud publicar entradas. ¿Se nota?

I.O.U. una entrada.
Cheers

5 de enero de 2009

¡Feliz año nuevo de parte de casi todas mis personalidades!

Gracias a Veela que, siempre avezada en cuestiones psiquiátricas (por cada tres frascos de droga que se acaba le dan un tomo de la Enciclopedia de los Males del Espíritu), me mandó a hacer un test de personalidad.











TrastornoGrado
ParanoideMODERADO
EsquizoideMODERADO
EsquizotipicoMODERADO
HistrionicoBAJO
AntisocialBAJO
NarcisistaALTO
LimiteMODERADO
ObsesivoALTO
DependienteBAJO
EvitadorALTO


Hagan el suyo en: Test de trastorno de la personalidad


Pronto: quemaré a todos.
:D

16 de diciembre de 2008

Jaded

Pues últimadamente me viene valiendo madres, ¿ves?